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jueves, 4 de mayo de 2017

Romanticismo - Chales Baudelaire - Las Flores del Mal


Grupo 6° Derecho 1 Liceo N° 1 Dr. Alfonso Espínola


Romanticismo
   Se puede definir al Romanticismo como una revolución literaria, que fue paralela con la revolución política de 1789 (Revolución Francesa). Supuso una nueva forma de entender el mundo, y una nueva reformulación de valores. El romántico rechaza las jerarquías aceptadas hasta el momento, se siente incómodo con la rigidez del mundo en que viven.
   El prototipo de hombre romántico es joven, rebelde, inconformista, sediento de justicia, sensible y deseoso de mostrarse tal como es, cambiante, soberbio, con conciencia de ser víctima social. Es un inadaptado, un individuo difícil de integrarse dentro del orden social, y a su vez orgulloso de no estarlo. Desea y necesita estar fuera del mundo que desprecia, mundo regido por principios como la apariencia y el dinero. El romántico es esencialmente un idealista.
   Esta inadaptación del romántico lo lleva a buscar nuevos mundos alternativos, en los que puedan evadirse. Mundo lejanos, perdidos, exóticos, donde la realidad no pueda alcanzarlos y destruirlos. La realidad los niega a ellos, entonces ellos niegan la realidad por medio de la evasión. Así ellos oponen a la realidad, el ideal. En esos mundos estarán resueltas las contradicciones y las carencias del presente.



El caminante sobre el mar de nubes 
Der Wanderer über dem Nebelmeer
Caspar David Friedrich, 1818
                                    

   Tener buscar mundos exóticos les recuerda que han perdido uno, el que viven, por eso el hombre romántico están siempre teñido por un sentimiento de melancolía y tristeza que les impide disfrutar del presente.
   La razón por la cuál deben huir mentalmente de esta sociedad es la falsa apariencia de felicidad y seguridad que maneja el hombre burgués. La Razón no ha hecho que alejar al hombre de la Vida y la Verdad auténtica.
   Una de las características de esos lugares elegidos por los románticos, son los que predomina la Naturaleza, símbolo de la armonía perdida. Hubo una época en la que el Hombre era Naturaleza; era parte de ella y no estaba en ella. En ese tiempo no había preguntas que atormentaran su existencia, no había dolor ni angustia, sólo el simple devenir de la vida. Esos son los mundo que el romántico quiere partir con su imaginación.
   Sin embargo, el hombre romántico se mueve en el terreno de la ambigüedad. Tanto desea ser seguido por esa sociedad, como la rechaza de plano. Se presenta ante el mundo de forma estruendosa y reclama ser seguido por todos. Es un líder al que todos ignoran su voz. Se lanza a la búsqueda de un destino heroico y casi siempre tiene un referente al que imitar, de la misma manera que lo hizo “Don Quijote” muchos siglos antes. No es casual que ellos se identificaran con este personaje de novela y lo ensalzaran.
   Este deseo de ser un líder, y a su vez ser un ignorado por todos lo lleva a una profunda soledad, tema recurrente en la literatura romántica. El hombre romántico es el eterno incomprendido, se encuentra solo con una verdad que le llena pero que es incapaz de hacer comprender a otros. Esto lo hace un rebelde de la sociedad en que vive.
   La autenticidad y la originalidad son dos pilares fundamentales de este hombre. Prefieren dejarse matar antes que fingir ante los otros, si cree que estos son falsos. Cualquier hipocresía y cualquier convencionalismo son motivos de lucha para ellos. Si algo asusta al romántico es la indiferencia, verse confundido o atrapado por la igualdad, ser uno más, un anónimo. La soledad, el aislamiento, la originalidad, es preferible ser el único acusado antes que ser uno más entre los jueces.
   La soledad del héroe romántico tiene ese carácter trágico. Sin embargo, él consigue hacer de su fracaso social un signo de triunfo. Ser rechazado le permite confirmar que está en posesión de una verdad profunda, que por su grandeza, se vuelve incomprensible para todos los demás, que no están a su altura.
   El arte ya no tiene la función de reconciliar a la sociedad, ni de enseñar. Ahora el arte es individual y no asume la visión de la comunidad, sino la visión subjetiva del artista.
  La superioridad del hombre romántico está en la capacidad de sufrimiento y en la dimensión de su dolor que no se compara con el dolor vulgar. Él vive el dolor en forma extrema, llega a elevar cualquier pena diaria a niveles grandiosos. Es el dolor el signo de su sensibilidad. Así lo que los demás viven superficialmente, para el romántico es una tragedia.
Características literarias:
  • Subjetivismo. Predomina el sentimiento personal, el “yo” como único sentimiento válido, el tono confidencial de la poesía es característica también de la literatura romántica. El sentimiento está por encima de la razón, y la imaginación, muy por encima de la realidad.
  • Melancolía y amor a la soledad. El romántico lleva consigo un desgano por la vida que le toca. Una de las actitudes más comunes es el “spleen”, también llamado “mal del siglo”. Esto es una especie de neurosis proveniente del contraste entre la realidad que se ha soñado y la realidad que se vive. El hombre romántico sueña con un mundo de ficción alegre, carnal y dinámico.
  • Evasión. Uno de los motivos de la evasión es el dolor que les provoca la realidad. La lucha contra las reglas clásicas y la rigidez del clasicismo, los llevan a buscar espacios donde se sientan plenos y libres. Esos espacios deben estar muy lejos en el tiempo y en el espacio, y permitir el descubrimiento de un mundo desconocido.
  • Sentimiento de sublimación de la naturaleza. El romanticismo se consustancia con la naturaleza y ésta se transforma en su confidente, en ella halla su consuelo. En el Romanticismo el paisaje lo invade todo, éste es exótico, poco conocido. Por lo general el paisaje tiene relación con el interior de la persona o personaje. El romántico entiende que el clima y la naturaleza reflejan su interior.
  • Idealizan a la mujer o la demonizan. La mujer es vista como algo eróticamente inalcanzable, o porque la muerte los separa, o porque ella está comprometida o tal vez, ni siquiera es de este mundo. La mujer envuelve al romántico y le hace vivir a sus expensas. El romántico queda atrapado en ese sentimiento, aún cuando esa mujer sea de piedra.
  • El elemento sobrenatural. Este también fue un tema muy apreciado por los románticos. Esta tendencia se vio reforzada por la desilusión que les provocaba el racionalismo del siglo XVIII.
  • En cuanto a lo formal, hay una libertad temática y una forma de expresión que debe fluir espontáneamente según sus emociones o pasiones. Así no se seguirán las formas rígidas de la poesía, sino que como sienta el artista, así expresará sus versos.

El Romanticismo y el Simbolismo
   A la sensibilidad romántica, solo constituida por las exigencias del corazón, el Simbolismo le agrega un análisis lúcido de la NATURALEZA HUMANA.
  El “mal del siglo” romántico (melancolía, soledad profunda del poeta) se transforma en tedio, hastío, spleen: una inmóvil e impotente desesperación, sentimiento que sobrepasa al Romanticismo. La naturaleza no es siempre pura y apacible, aparece la ciudad, lo artificial.
   Charles Baudelaire (1821- 1867) fue un poeta y crítico de arte francés, parisino para ser más específico, nacido en 1821 y muerto en 1867. Coinciden todas las biografías en que llevó una vida licenciosa, bohemia, y que tuvo relación con muchos de los grandes poetas contemporáneos, como Hugo o Vigny, entre otros. Fue llamado por la crítica "poeta maldito", dado que uno de sus tópicos más recurrentes fue el Mal.

   Las Flores del Mal, ha sido considerada su obra maestra.



   La primera edición de esta obra data de 1857, después del período de decadencia del Romanticismo, es considerada una de las obras más maduras del movimiento, en donde el poeta tiene la conciencia más crítica del Romanticismo. La melancolía que se había expresado en las novelas del movimiento se transforma en angustia, el demonio que posee los corazones ahora también posee las conciencias. Baudelarie, desde lo natural, vislumbra lo sobrenatural, a través de lo múltiple, lo único, a través del transcurrir de los instantes lo eterno.
   En su primera edición de 1857, de Las Flores del Mal fueron censurados 6 poemas por "ultraje a la moral pública y a las buenas costumbres". Fue obligado, junto a su editor, a pagar multas. Baudelaire comentó sobre el hecho que:
"Todos los imbéciles de la burguesía que pronuncian las palabras inmoralidad, moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse la cara. Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podían exhibirse públicamente semejantes indecencias..."
   En 1861 se hace una segunda edición, que si bien deja fuera a los poemas censurados, agrega 30 poemas nuevos. La versión definitiva será póstuma, de 1868, y contará con 151 poemas.
   Las Flores del Mal es una obra de concepción clásica, es decir, digna de ser imitada, y que marca un modelo para las generaciones venideras, de un contenido oscuramente romántico, en que los poemas se exponen de manera ordenada, siguiendo un criterio. Las Flores del Mal no es un simple poemario, en donde los poemas están juntos por el sólo propósito de juntarlos. Tienen valor por sí mismos, pero tampoco puede ser despreciado el inmenso valor que tiene como parte de un todo integrado, que es la obra. Como apertura de la obra aparece el poema "Al Lector", que cumple la función de un prólogo, en él la obra se apoyará para despegar en su viaje. Luego, está divida en seis secciones, siendo "Spleen e Ideal" la primera de ellas, y la más extensa, abarcando más de la mitad de la obra. Mediante el Amor y el Tedio, el Poeta llega a la "conciencia en el mal". En la segunda sección, llamada Cuadros Parisinos, compuesta de dieciocho poemas, el Poeta contempla la ciudad y sus habitantes, dejando de buscar en sí mismo para ser testigo de las calles de París; descubriendo en el exterior el problema esencial de la condición humana: el Mal. La tercera sección se llama El Vino, y está compuesta por cinco poemas y es un intento de huída a los paraísos artificiales, que no termina sino en el fracaso y el tedio. En la cuarta sección, titulada Las Flores del Mal, se aprecian doce poemas en que se constituyen los apóstoles del mal. La quinta sección, titulada Rebelión, según Thibaudet "después de haber optado por el mal el poeta opta por el jefe del mal, por el Diablo", y por su gesto más definidor, la blasfemia, la rebelión. Cuenta solo con tres poemas. Como no podía ser de otra forma, la obra cierra con La Muerte. Una sección que cuenta con seis poemas, que son la muerte de los protagonistas (los artistas, los amantes, los pobres), y el comienzo de un viaje hacia lo "Nuevo".
   En palabras del propio autor: “En este libro atroz puse todo mi pensamiento, todo mi corazón, toda mi religión (travestida), todo mi odio". Lo que da unidad a su libro es la confesión que el autor hace de su mal, de sus esperanzas, de sus fracasos, de sus desconfianzas. En oposición a los poetas ilustres que han elegido "las provincias más floridas del dominio poético", se propone "extraer la belleza del Mal". De esta manera, el autor, a través de su propia experiencia, quiso retratar la tragedia del ser humano, a menudo disfrazada de un falso pudor: "¡Hipócrita lector, mi semejante, mi hermano!". Es la tragedia del hombre doble: ángel caído y objeto de un conflicto perpetuo entre el Cielo (espiritualidad) y el Infierno (animalidad). El libro explica su composición gracias a esta dualidad: hay partes en que parece triunfar las aspiraciones hacia el Ideal y otras que hablan de caídas lamentables, fuentes de un mal moral que el poeta llama el "Spleen".


Extraído de:
Mejía González, Fabián. Visión del mundo de los Románticos. Bogotá. 2010
Bula Píriz, Roberto y Mirza, Rogelio. Charles Baudelaire. Ed. Técnica. Montevideo 2009

miércoles, 26 de abril de 2017

La Biblia - Génesis Capítulos I, II y III


Grupo 5° HUMANÍSTICO 1 Liceo Dr. Alfonso Espínola

La Biblia. Antiguo Testamento. Génesis capítulo I, II y III

Capítulo 1 

La creación 
1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 
1:2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 
1:3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. 
1:4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. 
1:5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. 
1:6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. 
1:7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.
1:8 Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo. 
1:9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.
1:10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. 
1:11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. 
1:12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. 
1:13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero. 
1:14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, 
1:15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. 
1:16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. 
1:17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, 
1:18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. 
1:19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto. 
1:20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. 
1:21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. 
1:22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. 
1:23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto. 
1:24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. 
1:25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. 
1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 
1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 
1:29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 
1:30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 
1:31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto. 

Capítulo 2


2:1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. 
2:2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. 
2:3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. 
El hombre en el huerto del Edén 
2:4 Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, 
2:5 y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, 
2:6 sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. 
2:7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. 
2:8 Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. 
2:9 Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. 
2:10 Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. 
2:11 El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; 
2:12 y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. 
2:13 El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus. 
2:14 Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates. 
2:15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. 
2:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 
2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. 
2:18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. 
2:19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. 
2:20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. 
2:21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. 
2:22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. 
2:23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. 
2:24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
2:25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban. 

Capítulo 3

Desobediencia del hombre 

3:1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 
3:2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 
3:3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 
3:4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 
3:5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. 
3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. 
3:7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. 
3:8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. 
3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 
3:10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 
3:11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? 
3:12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. 
3:13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. 
3:14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. 
3:15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. 
3:16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. 
3:17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 
3:18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. 
3:19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. 
3:20 Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes. 
3:21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. 
3:22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. 
3:23 Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. 
3:24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida. 

Extraído:


domingo, 23 de abril de 2017

Charles Baudelaire "El Albatros"


6° Derecho. Liceo Dr. Alfonso Espínola

El Albatros


A menudo, por divertirse, los hombres de la tripulación
cogen albatros, grandes pájaros de los mares,
que siguen, como indolentes compañeros de viaje,
al navío que se desliza por los abismos amargos.

Apenas les han colocado en las planchas de cubierta,
estos reyes del cielo torpes y vergonzosos,
dejan lastimosamente sus grandes alas blancas
colgando como remos en sus costados.

Que torpe y débil es este alado viajero.
Hace poco tan bello, ¡qué cómico y qué feo!
Uno le provoca dándole con una pipa en el pico,
otro imita, cojeando, al abatido que volaba.

El Poeta es semejante al príncipe de las nubes, 
que frecuenta la libertad y se ríe del arquero,
desterrado en el suelo, en medio de los abucheos,
sus alas de gigante, le impiden caminar.

Extraído:
Baudelaire Charles. Las Flores del Mal. Ed. Méxicanos Unidos S.A. 1999


L´Albatros


Souvent, pour s'amuser, les hommes d'équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.

A peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l'azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons trainer á coté d'eux.

Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule!
Lui, naguére si beau, qu'il est comique et laid!
L'un agace son bec avec un brûle-gueule,
L'autre mime, en boitant, l'infirme qui volait!

Le Poête est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l'archer;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l'empêchent de marcher.

Extraído:


El Albatros 

Recitado e imágenes de; Antonio Lino Rivero Chaparro




domingo, 2 de abril de 2017

Narrativa del siglo XX. W. Faulkner y Ray Bradbury


6° Derecho 1 Liceo N° 1 Doctor Alfonso Espínola


NARRATIVA DEL SIGLO XX

La narrativa refleja la crisis del concepto de realidad propia del siglo XX. Si bien, aún subsisten las novelas que procuran ser un reflejo fiel del mundo circundante, poco a poco los objetivos se transforman.


NARRATIVA S. XIX Y PRINCIPIOS DEL S. XX


La narrativa que se desarrolló a principios del siglo XIX y principios del siglo XX aspiraba a reproducir de la manera más exacta posible la realidad, con el propósito de enjuiciar sus desajustes y conflictos.
Por tanto, el centro del interés narrativo son las acciones del protagonista, ubicado en un tiempo y espacio definidos, para insertarse en una sociedad que muchas veces le era hostil. De esta forma, la empresa del protagonista refleja los valores individualistas y competitivos de la mentalidad burguesa, y la describe en sus mínimos detalles o explora la psicología del comportamiento humano. Así, el interés del novelista estaba en recorrer la historia de modo lineal, con un criterio de causalidad entre los hechos, y apuntaba hacia el examen moral de la conducta.
En este sentido, el lenguaje empleado es sencillo, directo, sin ambigüedades o símbolos, sirve como medio para describir el lugar de los sucesos, las acciones y los caracteres de los personajes. Los espacios y ambientes en que se desarrolla la acción y se desenvuelven los personajes es, en general contemporáneo al momento en que se escribe la novela; es un fondo histórico real para los acontecimientos ficticios pero creíbles en que se encuentran comprometidos los personajes. El narrador es omnisciente ya que conoce todos los hechos acaecidos y puede meterse en la conciencia de sus personajes. En relación a la estructura, la novela clásica presenta un desarrollo lineal de la anécdota, en el que pueden distinguirse con claridad un marco, un desarrollo y un desenlace. Por su parte, el tiempo, respeta el orden cronológico de los sucesos.

DESDE LA SEGUNDA DÉCADA DEL SIGLO XX

Con el estallido de la primera guerra mundial, se desencadenaron cambios profundos en la estructura narrativa, que rompió con las formas clásicas y transformó tanto los contenidos como las técnicas expositivas utilizadas. Pasado de lo mimético a lo simbólico: nada de imitación de la realidad objetiva. Esto supone la sustitución de los escenarios conocidos por espacios imaginarios; a veces el narrador se instala resueltamente y desde un principio en una atmósfera inverosímil y absurda, sin necesidad de brindar explicaciones al respeto.
En el siglo XX se ha sustituido lo exterior por lo interior, y fundamentalmente por lo inconsciente. Se explora la interioridad, el ensueño, el recuerdo. Así, la trama, en lugar de una sucesión de acontecimientos, se transforma en una fluencia de asociaciones de ideas, se torna caótica, confusa, porque el destino humano se percibe como el reino de lo absurdo. El hilo anecdótico tradicional de la novela realista ha desaparecido. Hay una visión de la realidad mucho más fragmentada. Desaparece el relato cuya tensión e intriga se concentraba en el desenlace que pudieran tener las ambiciones del protagonista y la estructura de la sociedad comienza a ser seriamente cuestionada.
Los personajes pierden la importancia que tenían como protagonistas, como individualidades, para convertirse en arquetipos dela conducta contemporánea, incluso llegando a ser antihéroes. Son reflejo del hombre gris, anónimo, cotidiano, que deambula por el mundo en busca de claves vitales. No son previsibles, tienen varias facetas y nos sorprenden al actuar: pueden elevarse a héroes en un capítulo para volver a la mezquindad en el siguiente. Pues no solo se narran los grandes acontecimientos de los personajes, sino especialmente los hechos menores, cotidianos, los pensamientos recurrentes.
Hay un ahondamiento psicológico en los personajes. Aparece la técnica del monólogo interior, que consiste en la reproducción que el narrador hace, sin previo ordenamiento, de la fluencia de ideas y asociaciones de pensamientos, tal como se generan en su cabeza. La utilización de esta técnica genera una sensación de caos, porque al reproducir el torrente del pensamiento aparecen como simultáneos espacios, tiempos y motivos distintos.
El tiempo ya no es lineal, esto se relaciona con el creciente subjetivismo, que hace que no interesen el tiempo ni los espacios físicos, objetivos, sino cómo son vividos por los personajes de la narración. Lo que ahora interesa es el mundo interior. En el inconsciente el tiempo como dimensión cronológica pierde su significación; pasado, presente y futuro se viven alternativa, caprichosa y hasta simultáneamente. El tiempo no transcurre, se hace lento o realiza saltos.
La narrativa de los últimos años se ha visto a menudo organizada como un "collage" de varias versiones de los acontecimientos narrados, de modo que hay varios narradores, cada uno de los cuales presenta los hechos desde su punto de vista. La voz en tercera persona, típica de la narrativa tradicional, deja paso a narradores equiscientes o infrascientes, con lo cual el receptor debe buscar por sí mismo la verdad o falsedad de las palabras o acciones de los personajes. El narrador no conduce a quien lee hacia certidumbres indiscutibles, y los finales muchas veces no parecen tales.

NARRATIVA NORTEAMERICANA

Resulta indiscutible la importancia del aporte norteamericano al cine, teatro y narrativa del siglo XX. Nos ubicamos en un país de grandes aglomeraciones urbanas, donde el éxito es fundamental y donde predomina una visión pragmática que asocia lo verdadero con lo útil. Esta situación ha sido a menudo enjuiciada por sus escritores, en una literatura de protesta social que perdura hasta nuestros días.
A comienzos del siglo XX surgen escritores que son a la vez periodistas que investigan temas enojosos para el gobierno. Se los llama “muck rakers”, revolvedores de basura, en obvia metáfora de su temática.
La desilusión posterior a la primera guerra mundial trae consigo un grupo de escritores como Ernest Hermingway, John Dos Passos o William Faulkner que se conocen como “generación perdida”. En cualquier caso el nombre sugiere alienación, inseguridad, vacío y conciencia de generación en una época de grandes cambios y crisis morales e ideológicas. Estos escritores, procedían de la clase media estadounidense y veían en el arte el medio de romper con su clase conformista a través del liberalismo y el radicalismo. No seguían los modelos de los escritores estadounidenses anteriores y esperaban reafirmarse con los intelectuales europeos.

Los años veinte son los “años locos”, época de auge económico y comercial, de liberación femenina, de renovación del arte en general, años de euforia que terminan con el quiebre económico de 1929. A partir de allí la temática narrativa se orienta a temas sociales como la discriminación racial o étnica, reclamos obreros, consumismo alienante y otros. En este contexto va perfilándose poco a poco una nueva narrativa, denominada: CIENCIA FICCIÓN.



WILLIAM FAULKNER (25 de septiembre de 1897, New Albany, Misisipi, Estados Unidos - 6 de julio de 1962, Byhalia, Misisipi, Estados Unidos).



Faulkner pertenece cronológicamente a la generación pero culturalmente es más correcto situarlo en relación con otros escritores del Sur. Su narrativa posee algunas particularidades;ofrece en sus relatos una interpretación apasionada de las complejidades de la mente del hombre del Sur de los EEUU, sin caer en el pintoresquismo ni en el regionalismo. Demuestra que las experiencias narrativas y las innovaciones de Proust y Joyce no constituyen un callejón sin salida para la narrativa. También hará una narrativa de la memoria, intentará la recuperación crítica del pasado y aplicará el monólogo interior para permitir la exploración de las complejidades del hombre.


PARTICULARIDADES DE WILLIAM FAULKNER

Técnicamente presenta algunas características que podrían resumirse del siguiente modo:
a) Técnica caleidoscópica para producir el asedio de una realidad que se fragmenta y se multiplica en los múltiples narradores.
b) Anulación del narrador omnisciente.
c) Ruptura de la línea temporal.
d) Uso del monólogo interior.
e) Aplicación de retardos y elipsis narrativos (elude u omite datos importantes).
f) Comunicación de experiencias de modo subjetivo.
g) Interpolaciones, paréntesis (técnica del puzzle).
h) Técnica presentativo-ocultativa.

Los rasgos anteriores determinan la complejidad estilística de Faulkner que se suman a la extraordinaria capacidad fabuladora para presentar historias que intrigan y sorprenden al lector, exigiéndole a este una actividad interpretativa permanente.

LA OBRA DE FAULKNER y EL SUR

Presenta una interpretación histórico - fabuladora de su región natal desde el siglo XIX hasta mediados del XX. A partir de Sartoris (1929) descubre las posibilidades para la narrativa de su mundo (el que conocía desde pequeño en los relatos de los mayores), la inagotabilidad del mismo y el recurso de trascender lo real a través de lo fabulado. Esto le permitía una máxima libertad como creador. Dominado por una minoría blanca y conservadora, el Sur permanecía impermeable a los cambios con una estructura social de corte feudal que resiste en los hechos a la aplicación del abolicionismo. Era fundamentalmente una sociedad agrícola que resiste el influjo creciente de la industrialización (que proviene del Norte). Se haya detenida en el recuerdo de la guerra civil con sus rencores y remordimientos; a esto se suma su bajo nivel económico y cultural. La región se caracteriza por ser una zona cálida y húmeda con una mayoría de población negra descendientes de esclavos; las opulentas familias del pasado están arruinadas o en decadencia; la tierra agotada, el clima social reboza de amargura, rencor, falso orgullo y frustración. Se vive en el culto del pasado. Por estos motivos, el Sur desarrolla una actitud cerrada y apasionada (con una moral de gheto).
Faulkner recrea ese mundo mediante la paciente elaboración de un universo centrado en el mítico condado de Yoknapatawpha, cuya capital (mítica también) será Jefferson y que se encuentra en el Estado de Mississipi. El nombre Yoknapatawpha proviene de la fusión de dos vocablos en la lengua chickasaw que significan tierra dividida.
Presenta como mundo cerrado y ficcional las siguientes características generales:

a) Se da una tragedia social en el plano colectivo (enfrentamiento entre la cultura blanca y negra).
b) Unido a lo anterior, expresa una tragedia moral: un pasado que pretende eternizarse en el presente.
c) Presenta conflicto de sentimientos (lo individual y lo familiar; lo intelectual y lo natural; el instinto y el pecado).
d) Su universo ficticio se constituye en un microcosmos a la vez mítico y real. Faulkner lo creó, lo pobló, le dio una historia y hasta elaboró un mapa del lugar (aparece publicado al final de Absalom, Absalom (1936) donde humorísticamente se señala: Propiedad de W. Faulkner).
e) Ese espacio mítico funciona como antecedente del Macondo, de García Márquez; de Santa María, de Onetti; de Comala, de Rulfo.

Faulkner trabaja sus historias en una escala de proporciones épicas (Sartoris, por ejemplo), hundiéndose en lo mítico. Su tema es casi siempre la decadencia, que se muestra a través de las conductas humanas en que dominan la apatía, la debilidad, la vileza y la locura. La decadencia social arrastra siempre una decadencia moral. El drama de los individuos se proyecta siempre en una escala más amplia donde el problema del Sur tiene el peso y el significado de una grandiosa tragedia histórica y social mientras concluye la aristocracia terrateniente y surge una nueva oligarquía comercial. En el medio, el Sur se deshace en actos de vicio y muerte: es la denominada fatalidad del Sur.

Estos trece: Relatos de variada extensión (la guerra, 4; Yoknapatawpha, 6; universales, 3). El número trece encierra tal vez una visión trágica (fatalista) de la vida. Faulkner no completa el sintagma (…cuentos, ejemplos, mundos, etc.). Una rosa para Emily pertenece a la segunda sección del libro.



CIENCIA FICCIÓN o FICCIÓN CIENTÍFICA

Se origina en el siglo XX, si bien tiene sus raíces en el pasado. Su nombre une las idea de ciencia; conocimiento racional, exacto, y sistemático, con la de ficción; producto de la imaginación, elementos de fantasía.
Ahora bien: ¿Qué es la “Ficción científica”?La falta de unanimidad en la definición adopta múltiples variantes, desde las más restrictivas a las más inclusivas. (…) Sin embargo, algunas características intrínsecas asoman con alguna evidencia. La ficción científica constituye fundamentalmente una vertiente literaria muy cercana a la fantasía, en cuanto a su no necesaria referencia a acontecimientos ocurridos u ocurribles. No obstante, la misma similitud encierra la diferencia. Mientras en la fantasía nunca suceden episodios verosímiles, en la ficción científica pueden adelantarse lo que vendrá o ensayarse hipótesis luego verificables científicamente. De hecho, la ficción científica ha anticipado el uso de la bomba atómica y los viajes a la Luna (De la Tierra a la Luna, de Julio Verne). La fantasía siempre tiende a lo inverosímil; la ficción científica no siempre, el propio ingrediente científico la dota de otro rigor. Una definición comprensiva y amplia parece la del propio Asimov: “Es la rama de la literatura que trata sobre las respuestas humanas a los cambios en el nivel de la ciencia y la tecnología”. La aparición a menudo de máquinas o principios científicos en la anécdota adquiere normalmente relevancia”.
De esta forma, la ficción científica o ciencia ficción, propone una evasión del mundo real contemporáneo, pero al mismo tiempo las situaciones narradas se basan en hipótesis sobre algún descubrimiento innovador de cualquier tipo, en el dominio de la ciencia y la tecnología, o aún de la pseudo ciencia y pseudo tecnología. Así, propone un misterio, con explicación científica más o menos creíble, en un futuro lejano.
La ciencia ficción “soft”(blanda) es una narración de aventuras que puede tener errores y exageraciones científicas, en tanto la “hard”(dura) plantea personajes científicos y da explicaciones veraces de los hechos que narra. En general la ciencia ficción muestra la inquietud del hombre del siglo XX frente a los vertiginosos avances científicos. En ellas el tiempo esencial es el futuro; muestran qué futuro puede resultar de ciertas acciones humanas.
En las décadas del ´20 y del ´30 la literatura norteamericana se vio invadida por publicaciones populares y sensacionalistas llamadas “pulps” (hechas con papel barato, pulpa de papel, de ahí su nombre), que muchas veces se ubicaban en el espacio, con armas, monstruos y naves imaginarios, en historias sin base científica alguna, llamadas “space opera”. Después de la segunda guerra mundial desaparecen los pulps y surgen los “fanzines”, publicaciones de aficionados, de escaso tiraje y circulación limitada, cuyo tema era frecuentemente la ciencia ficción. Se crean clubes de escritores, congresos y premios dentro de este género. Los años ´50 y ´60 representan la época de oro de la ciencia ficción, con autores como Ray Bradbury, Isaac Asimov, Arthur Clarke y Theodore Sturgeon, entre otros.

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS Y ELEMENTOS QUE SUELEN APARECER EN LOS RELATOS DE FICCIÓN CIENTÍFICA

  • En ellos la imaginación está limitada por la lógica científica.
  • El autor nos muestra mundos futuros para reflexionar acerca del presente: cómo somos y cómo nos proyectamos como miembros de la RAZA HUMANA, poniendo en evidencia nuestras virtudes y defectos.
  • En ocasiones presenta futuros Utópicos, en la medida en que se muestre una civilización mejor que la actual, un mundo mejor, con mayores progresos, en paz, equilibrado, con la tecnología facilitándole la vida al ser humano, con contactos con extraterrestres benévolos que nos ayuden, con vidas ideales y positivas.
  • En otras oportunidades el futuro presentado puede ser distópico, cuando el mundo representado es peor que el actual, planteando cómo sería la vida luego de una era pos-nuclear, una época apocalíptica, con graves catástrofes ecológicas, el dominio de un gobierno mundial tiranizando a la población, la guerra con otros mundos, entre otras posibilidades.
  • Los personajes: desde los más cómunes representantes de tipos sociales hasta los propios de este subgénero; robots, andorides, inteligencia artificial, clones, mutantes, extraterrestres, astronautas, científicos, hombres con superpoderes, entre otros.
  • El tiempo de estos relatos se sitúa en un futuro, ubicando, en ocasiones, los acontecimientos en años exactos.
  • El espacio, dependiendo el relato; hay espacios naturales, arquitectónicos, geográficos, y artificiales, ha sido representado a partir de detalladas descripciones; hay también representación de otros planetas y galaxias. El espacio, puede aparecer como tema de reflexión científica, planteando la superposición de espacios, las diferentes dimensiones, entre otros.
  • Los temas son variados: el tiempo, suele ser uno de ellos; reflexionar acerca de los viajes en el tiempo, la superposición de tiempos, la relatividad del tiempo o la alteración del tiempo, se tienden a plantear teorías científicas acerca de estas posibilidades. El avance de la tecnología. La evolución de la ecología. El contacto con vida extraterrestre, como espejo de la raza humana. La ambición del ser humano y sus consecuencias. Las relaciones sociales y su proyección futura, el sentido de la civilización. Los límites éticos de los avances científicos. Todos estos son temas de fondo que siempre aparecen, más allá de las historias de aventura y acción que se lleven a cabo en el relato.
  • Verosimilitud, el autor imagina las historias y el vínculo con la ciencia es lo que las hace verosímiles, es decir, creíbles (se apoya en las investigaciones y los avances científicos).
  • Lenguaje; es común que se emplee vocabulario técnico-científico y se apliquen algunas teorías o se documente acerca de objetos y leyes científicas.


RAY BRADBURY (22 de agosto de 1920, Waukegan, Illinois, Estados Unidos - 5 de junio de 2012, Los Ángeles, California, Estados Unidos).



SU UBICACIÓN LITERARIA Y CARACTERES GENERALES DE SU NARRATIVA

Sin duda, el más famoso y difundido de los escritores de la ficción científica contemporánea es el norteamericano Ray Bradbury, nacido en 1920 en Illinois. Forma parte de la más importante generación de escritores estadounidenses de ficción científica, aquella que publica sus obras fundamentales por la década del 50.
No solo en la ficción científica incursiona Bradbury. Es más, sus obras fantásticas y realistas superan con creces a las que abordan aquella modalidad. Inciden indudablemente su falta de conocimientos científicos sólidos y su prevención ante varios artefactos de la tecnología contemporánea.
Incluso la escasa ficción científica trabajada por Bradbury se tiñe de pinceladas fantásticas. De las dos modalidades fundamentales del género –una lógica, fría y rigurosamente científica, bautizada como ficción científica “dura” y otra más emocional, cálida y humanística– Bradbury entra de lleno en la segunda. Sus cohetes espaciales surgen poco menos que por generación espontánea. Importan en cuanto fuentes para aplacar la sed de conocimientos del hombre. Cuando aparecen en sus relatos, ya se usan cotidianamente y se han popularizado. Cualquiera viaja en ellos, no solo los especialistas.
Bradbury no describe instrumentos, no fundamenta nada teóricamente, sus máquinas para viajar en el tiempo, los robots y demás aparatos funcionan mágicamente. Cada máquina oficia simplemente de excusa para la búsqueda literaria y metafísica.
Puede decirse que Bradbury es, al mismo tiempo, el autor más elogiado y denigrado de la ficción científica actual. Si por un lado se ha podido decir que es el único escritor “verdadero” en medio de una pléyade de folletinistas y autores populares más o menos hábiles, por el otro se lo ha acusado de “institucionalizar” la ficción científica y de convertirla en una divulgación sentimental y romántica en que la ciencia ha sido desplazada casi por completo.
Corresponde observar que estamos en presencia de la obra de ficción científica más lograda en el sentido estrictamente literario. Lejos de ser un aficionado, Bradbury conoce todos los artificios y recursos de las letras contemporáneas, y los usa con una prudencia y con una agudeza que quisieran para sí muchos novelistas y cuentistas “serios”. Las frías especulaciones de los “escritores-científicos” están ausentes en su narrativa. Sus relatos y novelas cortas están sostenidos por una fluidez narrativa y una imaginación inagotable.
Los cuentos de las Crónicas marcianas nos ponen en presencia de seres extraterrestres con las mismas preocupaciones que los de la Tierra, salvo detalles de aspecto y fisiología; en el fondo, el choque resulta doloroso porque unos quieren abolir la “individualidad” de los otros. Los terribles niños de algunos de los cuentos de Bradbury, que entregan sus padres como pasto para los leones, son una anticipación de lo que puede ocurrir en el futuro, si se consuma la total entrega a la tecnocracia y al maquinismo.

Bibliografía:
Eugenio Lynch: La ficción científica. CEDAL, Bs. As., 1971.
Lauro Marauda: Un conejo en una galera espacial: sobre Ray Bradbury, El hombre ilustrado y Crónicas Marcianas. Editorial Técnica, Montevideo, 1996.